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Riego

El agua es un elemento imprescindible para las plantas. Gracias a ella los minerales que existen en la tierra se pueden disolver y de esta forma ser absorbidos por sus raíces proporcionándoles los nutrientes necesarios que potenciarán su crecimiento. Además la utilizan para fijar los dióxidos de carbono de la atmósfera durante el proceso de la fotosíntesis.
La frecuencia y la intensidad de riego se tienen que ajustar a la época del año, al clima local y a la cantidad de plantas del huerto.
En cuanto a la calidad del agua, la más adecuada es la proveniente de la lluvia. Para recogerla se puede instalar un depósito donde almacenar la del tejado o la que nos llegue a la terraza. Mientras no esté en contacto con la luz no se estropeará. Si queremos conservarla durante muchos meses, es recomendable añadirle un poco de cloro o lejía.
La falta de agua debilita el desarrollo de las plantas y el exceso propicia plagas y casos de podredumbre. Una manera de guiarte para saber el grado de humedad, es comprobando el substrato. Para ello introduce parte de tus dedos dentro de la tierra. Si la parte inferior está seca, necesita agua de forma inmediata. En caso contrario puedes esperar según el grado de humedad que hayas notado. Si las plantas se marchitan también es un síntoma de exceso o falta de agua. Si observas alguno de estos síntomas, corríguelos y espera unos días para ver cómo evolucionan tus hortalizas y verduras.
En invierno la frecuencia de riego es menor, una o dos veces a la semana. En verano, es vital una mayor asiduidad en el suministro de agua. En este caso, es importante conocer el entorno donde vivimos, ya que nuestro clima y las precipitaciones que se originen en él también hay que tenerlas en cuenta.
Como sistemas de riego, puedes optar por el manual, mediante regadera o mangueras, o bien elegir uno automático de los muchos que se encuentran en el mercado. Esta solución te quitará trabajo, asegurará una frecuencia de riego regular y puntual; así como te evitará inconvenientes cuando no puedas atenderlas, como el período de vacaciones.
También es necesario tener en cuenta que nuestro huerto disponga de un sistema de desagüe por orificios en la parte inferior de las cubetas ya que demasiada agua hará que éstas goteen y que se encharquen las raíces prudiéndolas.
Es aconsejable colocar trocitos de cartón en los bajos y las paredes de las cubetas. Con ello conseguiremos ahorrar agua, manteniendo durante más tiempo el sustrato de cultivo húmedo.
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